Los hábitos de producción y consumo de alimentos deben cambiar para frenar el calentamiento global. Así lo estipula un informe de expertos de la ONU que han evaluado los efectos del cambio climático en los suelos.

Publicado este jueves, el informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), reunido esta semana en Ginebra, recomienda adoptar nuevos métodos de cultivo y cambiar los hábitos alimentarios, por ejemplo, reducir el consumo de carne. El estudio orienta a los gobiernos sobre cómo cumplir el acuerdo de París 2015 con vistas a la conferencia sobre cambio climático prevista para finales de este año en Chile.

Desde la era preindustrial, la temperatura de la superficie de la Tierra ha aumentado de 0,87°C a 1,53°C. La subida del nivel del mar también está incrementando la presión sobre los suelos, señala el informe, cuya versión resumida consta de 60 páginas y está destinada a los responsables políticos. Los expertos han analizado la relación que existe entre los terrenos de cultivo, la seguridad alimentaria y el cambio climático.

Cualquier escenario que limite el calentamiento global a menos de 2°C de aquí a 2100 “requiere cambios de uso de las tierras”, concluye el informe, aprobado el miércoles por 195 países, entre ellos Suiza, tras 28 horas de discusiones. El IPCC recomienda reducir el consumo de carne en favor de una dieta basada en alimentos de origen vegetal.

Consecuencias desagradables

En Suiza, las tierras de cultivo ocupan gran parte de la superficieEnlace externo, un 36%.

Antes de hacerse público el informe del IPCC, los activistas de Greenpeace en Suiza se congregaron fuera del lugar de la reunión y levantaron una pancarta que decía: «Menos carne = Menos calor. Actuemos por el Clima Ya”.

Se estima que estos cambios alimentarios contribuirían a liberar millones de kilómetros cuadrados de tierras de cultivo y a reducir emisiones que totalizarán hasta 8 gigatoneladas de CO2 para 2050. Más del 70% de la superficie terrestre se utiliza para satisfacer las necesidades de la población.

Desde 1961, la producción per cápita de aceites vegetales y carne se ha más que duplicado. Y la tasa de calorías ha aumentado un tercio. Mientras, cerca de 830 millones de personas padecen desnutrición y alrededor de 2 000 millones, sobrepeso.

El cultivo de la tierra es responsable de cerca de una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero, de las cuales la mitad son emisiones de metano. La actividad humana es responsable de la degradación del 25% de la superficie terrestre.

Las amenazas climáticas dependerán del tamaño de la población y el grado de aumento de las temperaturas. Se considera que las amenazas de incendio o de inseguridad alimentaria son “elevadas”, con un 1,5 °C más de temperatura y “muy elevadas” con 2 o 3 °C más. Otro escenario problemático es que una población de 9 000 personas de aquí al año 2100 aumentará el precio de algunas materias primas en más de un 7% de aquí a 2050.

Dependiendo de la región, los cambios en las condiciones terrestres pueden “aumentar o disminuir” el índice del calentamiento global, concluye el IPCC. Este calentamiento irá acompañado de fuertes precipitaciones e inundaciones, así como de olas de calor y sequías que provocarán inseguridad alimentaria.

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